Podrían parecer en muchas ocasiones lo mismo, y a veces se da que una sola canción reúne todos los ingredientes para ser un single, convertirse en clásico y ser un himno. Pero no, son contadas excepciones las que lo consiguen, y eso las hace más especiales que las demás. Hay singles que se quedan en el olvido, clásicos que salen de la nada, e himnos que muchas veces, de tanto escucharlos, llegan a cansar. No digo que sean malas composiciones, pero hay gente que no lleva muy bien la repetición constante de ellas. Y es que la sabia mezcla de los tres es la que consigue formar una actuación de calidad.

En referencia a esto, hay dos tipos de personas que van a un concierto: los que quieren escuchar esas canciones tan emblemáticas, y los que ya están hartos de ellas. Y nunca se puede satisfacer de la misma manera a todos, a quien va a ver por primera vez a su grupo favorito, y quien lleva diez o quince años fie a su cita cada vez que esa banda viene por aquí. En cualquiera de los dos casos, se suele dar que nada más salir del concierto viene a la cabeza la típica frase de ‘joder, no han tocado tal, tal tal y cual’ en vez de disfrutar de las que sí han interpretado. Ventajas e inconvenientes (supongo) de que haya bandas con una discografía con más de cien canciones a sus espaldas; tienen donde elegir, y el público fiel prefiere los clásicos, mientras que el que se ha enganchado con los singles preferirá estos.

Hay dos ejemplos donde se ve claramente lo comentado en los dos párrafos anteriores; hay muchos más, pero con Iron Maiden y Metallica (tirando de tópicos), es mucho más sencillo de exponer. Hay gente que no contempla un concierto de los de San Francisco sin ‘Master of Puppets’ o ‘Creeping Death’; otros, lo mismo con ‘Enter Sandman’ y ‘Nothing Else Matters’. Incluso algunos no quieren ninguna de ellas, y prefieren que se salgan de estos temas y sorprendan con ‘Metal Militia’ o ‘Frayed Ends of Sanitiy’, por citar un par de las de los años 80 que no han recuperado en su revival de las últimas giras. Sorprendentemente, el grupo liderado por Hetfield y Ulrich hizo algunos conciertos este verano donde omitían su balada más famosa después de veinte años siendo una fija en su set. ¿Quién sabe si no pasará con otras? Es un single que se convirtió en clásico para unos, himno para otros, pero que creó cierta división entre sus seguidores. Lo que queda claro es que hoy en día no debería haber temas que sean fijos en un concierto.

Con Iron Maiden sucede algo parecido. Pocos contemplan un concierto donde no suenen su tema homónimo, ‘The Number of the Beast’ o ‘Hallowed be thy Name’. Por el camino se quedaron algunas que parecían intocables como ‘Run to the Hills’, tomando el relevo otras como ‘Fear of the Dark’, que es el clásico más reciente (dentro de lo que se pueda calificar un tema que tiene cerca de veinte años) que permanece casi inalterable en sus actuaciones; curiosamente, no fue single del disco al que daba título, pero sí en su versión en directo un año después en ‘A Real Live One’. Pero siempre habrá un sector que quiere algo distinto de un concierto de la doncella, y llevan demasiado tiempo escuchando lo mismo.

La citada ‘Hallowed be thy Name’ se convirtió pronto en un clásico, después en himno, y no fue single hasta once años después de ser concebida, con el directo de ‘A Readl Dead One’. Pero hay singles que pronto pasan a caer en el olvido, como fue el caso de ‘Stranger in a Strange Land’, ‘Holy Smoke’ o ‘Wasting Love’ (sería una gozada que volvieran a tocarla); o en el caso de Metallica, ‘Eye of the Beholder’, en menor medida ‘The Unforgiven’ (tras la gira de ‘Metallica’ desapareció, para hacerlo hace pocos años)… ¿o alguien se acuerda que un tema como ‘Don’t Tread On Me’ fue single promocional? Lo que si saben los seguidores de Metallica que sigan al grupo (tal como cuenta el documental ‘A Year and a Half…’, es que ‘Holier Than Thou’ estaba destinada a serlo, y nunca ocurrió, siendo un tema bastante marginado durante un gran periodo de tiempo.

Difíciles decisiones, según la ocasión ¿Ir a un concierto y ver los temas de siempre, o que ofrezcan algo novedoso? Bien es sabido que grupos como Iron Maiden repiten una y otra vez el mismo set durante una gira; por el contrario, Metallica parte con una base fija. Van alternando  canciones en partes concretas de sus conciertos, variando fácilmente en una misma gira, de una noche a otra entre seis y ocho cortes. Lo que no se puede pedir es que toquen nuestros temas favoritos, o solo temas concretos. Si presentan un disco nuevo, sabemos a lo que vamos; no podemos quejarnos de que toquen cuatro, cinco o seis canciones de dicho álbum. Incluso Iron Maiden se atrevieron con ‘A Matter of Life and Death’ al completo en parte de su gira de presentación. Pero para recordar tiempos pasados (y a menudo mejores) está el escuchar esos discos, conciertos en formato audiosivual, o giras recordándolos que se ciñen a una etapa concreta. Como decía más arriba, en la variedad está el gusto, y nunca llueve (ni lloverá) a gusto de todos; un debate que nunca acabará.